18 oct 2011

La voz de la historia

Nada me merece mayor respeto que la profesión del periodista, una voz que a lo largo de la historia se ha alzado con fuerza y seguridad para no sólo informar, sino también fomentar ideales y valores. Esa ha sido siempre mi vocación y sin embargo he optado por caminos menos directos para conseguir vivir y disfrutar de lo que me gusta: estar al pie del cañón, empaparme de actualidad en viva piel y transmitirlo tanto por escrito como oralmente. Por ello, cualquier puesto periodístico es mi meta a alcanzar.

Tengo un claro referente al respecto. Una figura que para muchos pasa desapercibida pero que desde hace años es para mí un ejemplo profesional a seguir, Jon Sistiaga.
Este periodista captó mi interés por sus trabajos como reportero de guerra, algo que yo habría desea ser. Un hombre que considera que el riesgo y el peligro van en su salario, y que sin embargo no disfruta de ello. Ha sido testigo en primera persona de los conflictos en Irlanda del Norte, Guinea Ecuatorial, Ruanda, Próximo Oriente, Kosovo, México, Afganistán, Tailandia y Corea del Norte. Se ha adentrado en el volcán Kawah en Indonesia y ha denunciado el uso de niños sicarios en Colombia. Fue capturado por serbios mientras filmaba un tren cargado de refugiados y liberado 5 días después. Además se vio obligado a convivir con la satisfacción de narrar la caída de Sadám Husein al mismo tiempo que acababa de perder a un compañero cámara, José Couso, en un ataque de las fuerzas norteamericanas contra un hotel en Bagdad. Por todo ello fue galardonado con los premios Reporteros Sin Fronteras en 1999 y Ortega y Gasset en 2003. Esta manera de hacer las cosas es lo que me hace admirarlo y tratarlo aquí como mi referente principal.


Sin embargo, seguramente otros son los grandes líderes de opinión en la actualidad. Plataformas como prensa escrita, televisión o radio permiten dar mayor repercusión a unas voces que a otras, y la popularidad de ellas favorecen modificar las opiniones del público.

¿Qué se requiere para ser un buen periodista? Mucho se ha escrito sobre ello, porque obviamente conocer esta información podría suponer la piedra filosofal del éxito, pero esto no es una ciencia exacta. Mi experiencia profesional me dice que lo más importante es sentir devoción por esta profesión, porque el periodismo es como un amante exigente, caprichoso y a veces algo ingrato. Debe mantenerse la autenticidad, naturalidad y cercanía. Ser riguroso, saber relacionarse y no perder la imparcialidad (más o menos). Recuerdo a una jefa mía diciendo fríamente: "Ojalá el cuerpo de esa chica aparezca para el directo de las 3". Eso es lo que desearía evitar ante todo. No perder la perspectiva de las cosas e impedir que el ritmo de trabajo y la pasión me hagan olvidar el carácter humano que hay detrás de toda información.

Creo que me falta saber relacionarme con mi entorno de un modo más abierto, mucha experiencia y aumentar mi nivel organizativo. Siempre es necesario saber más de todo y ganar en cultura general. Además es imprescindible que mejore mis conocimientos de inglés.

Sin embargo, y a pesar de mis carencias, pienso que si no sirvo para ello no podría servir para otra cosa, porque nada me hace sentir tan cómodo como escribir e informar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario