Recientemente hemos recibido una indignante noticia. No me refiero al recorte presupuestario, ni a la subida de los precios a más de 600 euros al año de media. Aquí hablamos del mundo audiovisual. Pero tampoco tiene nada que ver con el supuesto ERE de Canal9, que conllevará 1.000 despidos, ni la vuelta o no de la publicidad a TVE (madre mía, cuantas cosas ¿no?). El caso es que nos referimos a otra cuestión. "El precio del cine ha subido un 36% en 7 años, situándose 17 puntos por encima del IPC".
El debate está sobre la mesa. 2011 nos deja una buena nueva. Por fin podemos hablar de un aumento de visitas a las salas españolas (un 3,04%). Así informa Rentrak Spain, la empresa auditora de taquillas española. Exactamente se han vendido 14,1 millones de entradas el pasado año, según el registro del Instituto Nacional del Cine y las Artes Audiovisuales (ICAA).
Ayer os hablamos de cómo Santiago Segura se tomó el no tener ninguna nominación a los Goya. Pues lo cierto es que su Torrente 4 en 3D es uno de los causantes de esta subida. Pedro Almodóvar y Woody Allen son los otros 2 principales motivos de los datos positivos. Pero hasta aquí la parte bonita del cuento.
Hace ya años que no disfrutamos de esta situación, y la verdad es que en tiempo de crisis cabría esperar un menor nivel de ganancias. Pero por lo visto la gente necesita liberarse de los problemas del día a día. ¿Cómo puede responder la industria del cine a esta buena respuesta de su público necesitado de entretenimiento? Bien, pues lo mejor parece ser subir los precios. Soy el primero en debatir sobre la escusa de no ir al cine por lo caro que es, pues normalmente esta queja viene de personas que luego se permiten gastos mayores en caprichos más banales. ¿Pero cómo defender la industria audiovisual cuando lees el último estudio de la FACUA? Esta asociación defensora del consumidor ha realizado un estudio donde ponen de relieve la gran diferencia de precio entre unas ciudades y otras de nuestro propio país (un 80% de diferencia).
Una entrada entre semana cuesta de media 6,52 euros, llegando a los 6,64 los festivos y fines de semana. Pero esta no es la realidad en muchas ciudades de España, pues los precios oscilan entre los 4,50 y los 8,1o dependiendo del lugar. Albacete, Oviedo y A Coruña son las provincias más caras (7,5o euros en día laborable). Un cine de Barcelona es el más caro (8,10 euros) seguidos por otros tantos de la misma ciudad y uno de Madrid. Los lugares más baratos son Melilla (5 euros), Granada, Zamora y Almería. Pero atención, por que si hablamos del 3d la media más cara supera los 10,50.
Así que la situación es la siguiente. Los gobiernos nos aprietan más, los empleos siguen bajando, mientras los gastos aumentan y los salarios mínimos se congelan. Por otra parte, la industria del cine (en la que me siente incluido aunque ahora no trabaje en ello) dice estar en peligro, pues durante años los datos han sido negativos. A pesar de ello, las visitas a las salas aumentan y el modo de agradecerlo es subir los precios más y más (eso sin hablar de las palomitas y refrescos). Y para finalizar la ley Sinde, los canon y la SGAE... ¿cómo defender esto? No se puede. Por eso no lo haré. No lo haré yo, porque son las propias películas las que lo hacen. Sus historias, sus personajes, sus efectos, sus escenarios, sus caracterizaciones... No podré ir a museos caros, ni a grandes musicales o espectáculos deportivos. No podré hacer viajes y es probable que incluso tenga que eliminar ciertos placeres pero... aunque reduzca el número de visitas... ¿cómo negarme a ir cada cierto tiempo a emocionarme, a sentirme vivo? Abusan de los que amamos este arte y soy consciente, pero a pesar de ello seguiré yendo, pues el amor no es racional. ¡Viva el cine, por mucho tiempo!
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