Sabemos que no vivimos en un mundo perfecto: los bancos aprietan con egoísmo, el bipartidismo impide la posibilidad de que nuevas mentes den soluciones, la delincuencia aumenta y los corruptos cada vez son más y de mayor alcurnia. Nada ni nadie escapa ante los efectos de todos estos acontecimientos, ni mucho menos el mundo de la cultura, tan integrado en la implicación social, como todos sabemos.
Personajes del mundo de cine y la televisión se han sumado a este sentimiento y así lo han constatado en diferentes medios. El colaborador de Cuatro, Ángel Moya expresaba:
Nuria Roca negaba contener sus emociones y se mostraba dura con lo ocurrido y sus responsables:
Resulta chocante leer estas palabras escritas por la presentadora pues todos estamos acostumbrados a un carácter dulce y sereno, lo cual constata que esto hace hervir la sangre del más sereno. Pero hay muchos más mensajes:
Al equipo de AR la noticia le toca de cerca, pues desde luego su implicación con la familia ha sido en todo momento muy estrecha. La unicelular, Romina Belluscio, también ha tenido tiempo de sacar la lengua de la boca de su novio (Guti ti tiri tiri ti ri) y decir que está triste. Se le nota, sí.
Actores como Carla Nieto, Mario Casas, Elena Furiase, Angy o Lolita también se sumaron a las muestras espontáneas de cariño.
De este modo nos encontramos con las dos caras de la televisión. Por una parte, el apoyo a la familia y las voces que se alzan al unísono para expresar su desaprobación ante la sentencia que deja indemnes a los culpables del asesinato a una joven; por otro lado, la parrilla televisiva, muestra gráfica del espacio que ocupa la noticia en el medio. Los programas de la mañana y los informativos se han servido de ello a modo de noticia estrella. ¿Se hace un uso correcto de ello? ¿Es todo una relación de necesidad mutua o una parte se aprovecha de la otra? ¿Son todos estos sentimientos reales y sinceros o vienen bien para mejorar la imagen? Son preguntas que caen en saco roto, pues lo cierto es que no hay respuestas para ello. En cualquier caso y por desgracia, es cuestión de tiempo que el caso caiga en el olvido y probablemente esta familia nunca dejará de luchar por llevar un día a día que nadie se merece. Hoy sí es un día para decir: "mi más sentido pésame".
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